CELEBRADO DEL 21 AL 24 DE NOVIEMBRE

¿Y si llega un virus cinco veces peor que el covid? Un senador del PP, un resort en el Lago Como y un simulacro de pesadilla

  • El experto en seguridad Miguel Peco-Yeste; la profesora de Acción Política y Participación Ciudadana María Ángeles Muñoz y el senador Rubén Moreno acudieron a una villa italiana cerca del lago de Como para adentrarse de lleno en la gestión de una pandemia mucho más letal que la actual

  • Organizado y financiado por la Fundación Konrad Adenauer, el simulacro planteó un escenario marcado por un virus SARS-CoV cinco veces más transmisible que el actual y de gravedad considerablemente mayor

  • Un documental, aun sin fecha prevista de estreno, mostrará cómo 24 expertos de todo el mundo vivieron este encierro de cuatro días

Isabel M. Ruiz

El senador del PP por Valencia Rubén Moreno recibió una llamada un día de finales de octubre y escuchó una propuesta que no pudo rechazar: ir a una villa en el lago de Como, en Italia, para participar en el simulacro de una pandemia letal.

Villa La Collina es un complejo académico-turístico ubicado en una de las zonas más hermosas de Italia, Cadenabbia. Es un lugar idílico; ver su web da ganas de dejarlo todo y marcharse, si el dinero llega, claro, pues la zona es carísima. Por allí está una de las mansiones del actor George Clooney. El palacete fue residencia del excanciller alemán Konrad Adenauer y, actualmente, una de las sedes que la Fundación que lleva su nombre tiene por el mundo. También es un “resort” de lujo, pero Rubén Moreno, 63 años, no iba precisamente a pasar unas vacaciones. Iba a experimentar cómo es la gestión de una pandemia provocada por un virus respiratorio SARS-CoV. Un virus como el actual, pero mucho más letal. Un virus tremendo.

Asusta ver la comparativa de ese SARS-CoV hipotético con el SARS-CoV que todavía nos infecta: tendría una R0 (número que indica la capacidad de transmisión) de 8-10; el actual tiene 2-3. Tendría una tasa de hospitalización del 40%; el actual, 10%. Generaría una tasa de ingreso en UCI del 60% de los hospitalizados; el actual, 35%. Y provocaría una tasa de mortalidad superior al 20%; el actual, entre el 3,5 y 4%. Por expresarlo de otro modo: un virus que, si no adoptaban las medidas adecuadas durante el simulacro, dibujaría un panorama de nueve millones de muertos sólo en España.

Rubén Moreno, efectivamente, no iba a pasar unas vacaciones, tampoco iba a escuchar y participar en plácidos seminarios. No le contaron todos esos datos cuando le llamaron a finales de octubre. Los supo después, ya en Villa Collina. Y cuando los supo, se asustó.

El presagio de 2019

La Konrad Adenauer es una de las fundaciones más importantes de Alemania (Konrad Adenauer Stiftung, KAS, son la denominación y el acrónimo en alemán) y está vinculada a la CDU, el partido de Helmut Köhl y de Angela Merkel. Su origen es el legado del primer canciller tras la Segunda Guerra Mundial y su leitmotiv, la propagación de los valores de la democracia desde perspectivas demócrata-cristiana y liberal. La formación política es uno de sus objetivos.

Tiene sedes en casi todo el mundo. En Madrid hay una. También en Panamá, que es la que la organizó el simulacro en las instalaciones de Villa Collina. El director de la delegación panameña, un alemán de nombre Winfried Weck, fue el que telefoneó al senador Rubén Moreno y a los otros dos españoles que viajaron a Italia: el asesor en el gabinete del secretario general de la OTAN Miguel Peco-Yeste y la profesora de la Universidad Francisco de Vitoria María Ángeles Muñoz, directora de la Escuela de Gobierno y Liderazgo en dicho centro. No les aportó información concreta, más bien les contó el marco y el contorno de la experiencia. El simulacro se llamaría "Outbreak 24" (Brote 24).

Una portavoz de la oficina de la KAS en Panamá explica a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA que la idea de la simulación nació a mediados de 2019. Los preparativos quedaron interrumpidos porque el presagio se convirtió en dura realidad. A finales de año las noticias sobre lo que sucedía en Wuhan (China) se parecían demasiado al diseño del programa de "modelización" que los ingenieros estaban planificando. Decidieron aplazar la experiencia.

El objetivo de entonces es el mismo que el de ahora. "Queríamos poner en discusión los retos que deben afrontar los países y las regiones en el marco de una pandemia con mayor capacidad de letalidad que el covid-19", y derivado de ello, añade la portavoz, "brindar a los Estados recomendaciones y áreas de mejora". El punto de partida, como casi siempre, son varias preguntas: "¿Estarían listos los países para enfrentar una pandemia que les afectara a todos por igual? ¿Que afectara a sus sistema de salud y a sus sistemas de seguridad? ¿Cómo reaccionaría la cooperación internacional?".

Lo que hizo la KAS, a través de sus delegaciones, fue buscar a expertos en ámbitos como la política, la gestión pública, la sanidad, la medicina, la docencia o la inteligencia militar. A Rubén Moreno le contactaron a través del PP, partido hermanado con la CDU. "Buscamos a alguien que tenga perfil político y experiencia en gestión de crisis sanitarias", pidieron. Rubén Moreno, les contestaron. Y le llamaron.

Navidades de 2024: primeros contagios en Chicago y Frankfurt

El pasado 21 de noviembre, domingo por la tarde, el senador comenzó el viaje. Dato importante: la obligatoria PCR que le exigieron dio negativo. Una vez en Villa Collina, comprobó varias cosas: que la belleza del lugar supera a la belleza de las fotos del lugar y que había 23 expertos más, todos con alta cualificación, provenientes de cuatro continentes. Túnez, Kenia, Argentina, Colombia, Alemania, España son algunos de los países representados.


/ Cedida por Rubén Moreno

La organización les dio un “briefing” para situarles y diluir la sensación de que, más que a una experiencia pedagógica y audiovisual, acudían a una película de misterio. Durante los próximos tres días iban a participar en el simulacro de gestión de una pandemia letal descubierta durante las navidades de 2024. Iban a viajar al futuro. Los detalles los supieron a la mañana siguiente.

El lunes, tras el pertinente test de antígenos (les hicieron uno todas las mañanas) y el desayuno, en las salas de Villa Colinna, comenzó “Brote 24”.

La espiral se inicia en el viaje de Kenia a Chicago (Estados Unidos), con escala en Frankfurt (Alemania), de un varón de 42 años. Por culpa de un retraso en el vuelo, perderá el segundo y habrá de quedarse unos días en la ciudad alemana. Aprovechará la estancia para visitar los mercadillos navideños y almorzar en restaurantes concurridos. Una vez en Chicago, se pondrá enfermo. Será un virus respiratorio del que apenas se sabe nada. Casi a la vez, surgirán contagios en el entorno familiar, y también casi a la vez, se sucederán más contagios en Frankfurt. Poco después, el ‘breaking news’ más temido: hay un fallecido. El virus ha colonizado el mundo entero. Los informativos de todo el mundo se ponen frenéticos. La sociedad también.

“Que iba a haber una pandemia era algo que se preveía que podía ocurrir, una gran pandemia en el mundo. Ha habido 60 epidemias y seis grandes pandemias en lo que llevamos del siglo XXI”, dice Moreno en conversación con este medio. Hacer un simulacro era cuestión de tiempo. Inicialmente, la idea era desarrollarlo desde la ignorancia. La suerte para el senador del PP y para sus colegas (suerte relativa porque el covid 19 ha sido una tragedia) es que la simulación la harían, sin embargo, bajo la sombra de una pandemia que ha permitido almacenar toneladas de sabiduría, y no sólo en gestión, sino además en tratamientos.

"Breaking news" constantes... Y preocupantes

La mecánica de la simulación intentó combinar el proceso de las decisiones individuales con el de las decisiones colegiadas. Para ello, los participantes se organizaron en diferentes equipos, que luego irían variando en función de criterios geopolíticos. Por ejemplo, Moreno se sumó al equipo de la UE y luego, en otra sala, aislado ya, pasó al equipo de España. También hubo equipos según las ‘superpotencias’, es decir EEUU, China y Rusia, y según organizaciones multilaterales.

Hechos los equipos, comenzó a circular la información, pero a cuentagotas. En las salas, la organización instaló monitores de televisión en los que, con frecuencia, una imitación de un programa informativo de la CNN proporcionaba datos. Con una libreta y un boli, los expertos debían tomar decisiones.


/ Cedida por Rubén Moreno

Surge aquí uno de los propósitos de la experiencia, la búsqueda de la decisiones colectivas, la mecánica interna que circula antes de que los decisores las tomen. Por ello, en cada grupo había un académico/a, un especialista militar, un médico/a, un político/a… “Una pandemia tiene muchas implicaciones. Si lo dejas en las manos del ministro de Sanidad de turno, las soluciones serán unas; si lo dejas en manos de otro ministro, serán otras. En estos casos, hay que fijar prioridades”, destaca Moreno.

Un programa informático se encargó de “modelizar” las decisiones. Cada decisión generaba unas gráficas más o menos preocupantes en función de la severidad de las medidas. Es entonces cuando empieza a perfilarse el otro gran objetivo de la experiencia: la tipología de las medidas más eficaces.

Lo primero que se preguntan los participantes es hasta dónde y hasta cuándo establecer cierres y eventuales confinamientos. Nadie duda de que no haya que imponer restricciones. La angustia sobrevuela en el “hasta dónde” y en el “hasta cuándo”. La primera ronda de decisiones versa sobre la idoneidad o inconveniencia de cerrar los aeropuertos en los que se ha focalizado el nuevo virus letal. Clausurar el de Frankfurt, un hub europeo de primer nivel, o el de Chicago, de los más importantes de Estados Unidos, no es sencillo. “Según el país de procedencia, la reacción es diferente. No es lo mismo ser una superpotencia que un país africano; no es lo mismo afrontar una pandemia en la UE o en Iberoamérica”, indica Rubén Moreno.

Una información. Una decisión. Muchas consecuencias. Es la dinámica que se implanta en Villa Collina. La pandemia se ha extendido por todo el mundo.

La primera noche, en la habitación, se nota el cansancio; al cabo de la segunda, la extenuación se hace evidente. “Llegó a ser todo tan realista que resultó agotador. No pareció un juego, un simulacro. Te metes tanto en la experiencia que termina causando un desgaste brutal. Imagina eso en la administración, yo lo he vivido con el ébola. En una crisis real no queda más remedio que trabajar todo el día, las 24 horas. Te vas a dormir, despiertas y el problema sigue”, confiesa el senador.

Ganar tiempo

Al comienzo de este reportaje figuran las características del enemigo microscópico al que se enfrentaron los 24 expertos procedentes de todo el mundo. Su nombre es SARS-CoV-5 (el actual es SARS-CoV-2) y es mucho peor.

No tomar decisiones con un mínimo impacto en la contención de la transmisión podría provocar en España nueve millones de fallecimientos. Como recuerda el parlamentario, si en España, con más de 88.000 muertes debido al covid-19, la situación ha resultado traumática, con nueve millones cualquier palabra se queda corta. El sistema informático auguraba un escenario penoso y los expertos hubieron de aplicar restricciones. La conciliación del criterio sanitario con el económico, el emocional y el comunicativo se convirtió en un desafío mayúsculo.

La prioridad se hizo nítida: salvar vidas. A partir de ahí, el alcance de las medidas se puede ir modulando en una escala de envergadura o en otra más leve. El cierre total como el que vivió España en marzo, abril y mayo de 2020 se antojó una hipótesis remota, no obstante. “Hay medidas que, evitando el cierre absoluto, pueden dar una buena respuesta”, recalca Moreno. Ahora bien, la clave para evitar las posibilidades más extremas es el tiempo: el manejo del tiempo.

El cierre de los aeropuertos, en este sentido, se vislumbró en la simulación como una medida efectiva; el uso inmediato de mascarillas, también. “Tenías que llevar al límite las restricciones y los cierres para que la curva de contagios y la curva de fallecimientos se mantuvieran planas sin entrar en escenarios catastróficos”, indica el senador, médico de formación e investigador en varias universidades extranjeras. No se puede perder de vista, nunca, que el virus con el que trabajaron se caracterizaba por un crecimiento exponencial de las infecciones, con gráficos que tiraban una línea hacia arriba como una pared. Los hospitales se colapsaron en seguida. Y todo el rato esa CNN impostada dando terribles noticias cada pocos minutos, incluso a través de conexiones en directo (ficcionadas) con corresponsales en Alemania y en Kenia.

En un mundo así, da miedo imaginarlo, el criterio económico se desmorona. Moreno señala que cuando la proyección de un programa informático dice que puede haber nueve millones de muertos, la economía pierde foco. Nada colapsa más un país que semejante tasa de mortalidad. No hay sistema ni mercado que soporte semejante debacle.

Un vial de la vacuna contra el coronavirus.

/ REUTERS

En un mundo así, el componente emocional se torna insoslayable. Recuerda el senador, exsecretario general de Sanidad cuando Alfonso Alonso fue ministro, que los expertos de los países iberoamericanos, Colombia y Argentina, pusieron énfasis en la resistencia emocional de los ciudadanos. “Dijeron que a la gente ya no se le podía pedir más sacrificios”, comenta. Entre los demás especialistas el debate no fue tan arduo. Había que aplicar medidas restrictivas sí o sí; otra cosa sería la contundencia de las mismas. La discusión abordó, obviamente, las políticas comunicativas. Moreno comentó que en España, durante lo peor de la pandemia, apenas se vieron ataúdes.

Decir la verdad

En un mundo así, en los que los contagios no cesan y la situación en los hospitales no se alivia, la comunicación es otro gran factor en el que reparar. La unanimidad prevaleció cuando los expertos plantearon, como premisas indiscutibles, la sinceridad, la honestidad y la transparencia. Es más útil decir a los ciudadanos que los días que vienen serán difíciles y que habrá más muertes. A la vez resulta conveniente subrayar que los gobiernos cuentan ya con recursos heredados de crisis pasadas: hay más conocimiento, más logística. El camino hacia la solución podría hacerse en menos tiempo.


/ epe

“Toda la información, actualizaciones constantes y escuchar a la sociedad. Creo que esas son los tres pilares de la comunicación en una crisis así”, relata Rubén Moreno.

Ómicron, ahora, desvela tantos parecidos con aquel virus de la simulación, aunque no por letalidad, sino por transmisión. La incertidumbre influye demasiado, y por ello, lo recomendable es contar a la ciudadanía lo que se sabe. Y si no se sabe nada, se dice. No es muy alambicada la receta.

Tampoco lo es la vacunación mundial. Hay dinero y hay dosis. "Mientras no esté todo el mundo vacunado, no estará todo el mundo protegido", enfatiza el senador.

Lo que pasó en Villa Collina no se quedará en Villa Collina. La Fundación Konrad Adenauer tiene previsto divulgar las conclusiones y la metodología aprendidas. Un documental lo traducirá en imágenes. Merecerá la pena verlo.

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