Cooperación abierta y beneficio mutuo: reforzar el sello de la cooperación económico-comercial China-Unión Europea
Yao Jing, embajador de la República Popular China en el Reino de España / Embajada China en España
Yao Jing, embajador de la República Popular China en el Reino de España
Una partida de 4,2 toneladas de atún rojo fue enviada por vía aérea desde España al Aeropuerto Internacional de Hong Kong y, desde allí, transportada a Dongguan, donde se completaron la inspección y el despacho de aduanas. ¿Cuánto tiempo toma todo el proceso? La respuesta es solo 37 horas. En los últimos años, las relaciones entre China y España vienen desarrollándose de forma sana y estable, y la cooperación económica, comercial y de inversión ha crecido rápidamente. Desde 2018, solo en el ámbito agroalimentario, los Gobiernos de China y España han firmado 22 acuerdos de cooperación en materia de importación y exportación. A medida que mejoran el acceso al mercado y la convergencia normativa, más productos españoles de calidad, como el atún rojo, podrán “nadar” más rápido hacia los hogares chinos.
Esto es solo un pequeño reflejo de la cooperación económica y comercial entre China y España, y en un sentido más amplio entre China y la UE. China y la UE son, respectivamente, la segunda y la tercera economía del mundo; sus mercados de oferta y demanda son interdependientes, y sus cadenas industriales y de suministro están profundamente entrelazadas. Actualmente, el PIB combinado de China y la UE representa más de un tercio del total mundial, mientras que el comercio bilateral ha pasado de 2.400 millones de dólares registrados cuando se establecieron relaciones diplomáticas a 828.100 millones en 2025, lo que supone cerca de una cuarta parte del comercio mundial. En la actualidad, el volumen de comercio diario entre China y la UEcasi equivale al volumen anual registrado durante los primeros años tras el establecimiento de relaciones diplomáticas.Este crecimiento es, en sí mismo, la mejor prueba del beneficio mutuo y la ganancia compartida.
Las estructuras comerciales son complementarias. China y la UE tienen ventajas industriales distintas. La UE es la primera fuente de importación y el primer mercado de exportación de bienes de consumo de China, representando 26,8 % de las importaciones chinas de estos productos y 16,2 % de las exportaciones. Los bolsos, los productos sanitarios y de cuidado de la salud, los turismos y los cosméticos importados de la UE representan, a su vez, más del 40 % de las importaciones chinas de productos similares, lo que ofrece a los consumidores chinos una amplia variedad de opciones. Además, más de una cuarta parte del comercio de mercancías entre China y la UE se concentra en productos de alta tecnología.La UE es la segunda fuente de importaciones y el tercer mercado de exportación de China para productos de alta tecnología. En 2025, las exportaciones chinas de productos de alta tecnología a la UE crecieron un 7,5 %, mientras que las importaciones de dichos productos procedentes de la UE aumentaron un 11,1 %. Las estructuras de importación y exportación de ambas partes presentan un alto grado de diferenciación y, al mismo tiempo, son complementarias.
El reparto de beneficios es mutuamente ventajoso. Cerca de la mitad de las exportaciones chinas a la UE son productos intermedios. Las empresas europeas compran productos semielaborados chinos con una buena relación calidad-precio y, tras procesarlos y mejorarlos, producen bienes finales de alto valor añadido que comercializan en todo el mundo, obteniendo importantes beneficios. El Grupo Renault de Francia, al introducir mecanismos de respuesta rápida y conceptos de desarrollo modular de la cadena de suministro china, logró reducir los costes en un 72 % durante la fase de desarrollo de su modelo Twingo E-Tech. Mientras China registra un superávit en el comercio de mercancías, la UE mantiene desde hace tiempo un superávit en el comercio de servicios con China. Según las estadísticas, en 2025 el superávit de la UE en el comercio de servicios con China fue de 48.300 millones de dólares, equivalente al 41,6 % del déficit de China en el comercio de servicios con el exterior.Solo en concepto de derechos de uso de la propiedad intelectual, China paga anualmente a la UE más de 10.000 millones de dólares. Al sumar las dos cuentas —el comercio de mercancías y el de servicios—, se conforma una estructura simétrica de beneficio mutuo.
La actualización industrial se impulsa mutuamente. La inversión bidireccional entre China y la UE extiende aún más la complementariedad comercial a la cooperación en capital, tecnología, mercado y cadenas de suministro, creando intereses entrelazados en los que cada parte está presente en la otra y reforzando la resiliencia y el beneficio mutuo de sus relaciones económicas y comerciales. Tomemos como ejemplo la transición verde: Europa cuenta con una amplia experiencia en marcos regulatorios, mecanismos de mercado energético y finanzas verdes, mientras que China ocupa una posición de liderazgo mundial en componentes fotovoltaicos, aerogeneradores y baterías de almacenamiento de energía. En España, empresas chinas como CATL, Chery y Geely han colaborado sucesivamente con fabricantes automovilísticos locales consolidados como Stellantis, Ebro y Ford; SAIC tiene previsto establecer su primera fábrica europea de vehículos eléctricos para producir el modelo estrella MG; y Hithium planea construir una gran planta de fabricación de baterías y sistemas de almacenamiento de energía. Gracias a sus ventajas únicas en tecnología y capacidad de producción, estas empresas han contribuidoa reducirlos costes y acortar los plazos de la transición verde en España, contribuyendoasí al proceso de transición energética y reindustrialización de la UE.
El 29 de junio, el ministro de Comercio de China, Wang Wentao, y el comisario europeo de Comercio y Seguridad Económica, Maroš Šefčovič, copresidieron en Bruselas la primera reunión del mecanismo de consultassobre comercio e inversión entre China y la UE.En ella, confirmaron su creación formal, acordaron mantener la comunicación en cuatro áreas de trabajo —el equilibrio de comercio y la inversión, los controles de exportación, los derechos de propiedad intelectual y la reforma de la OMC— y celebrar otra reunión ministerial en otoño de este año. Esta reunión demuestra una vez más que China y la UE son socios comerciales clave entre sí, que sus ventajas son complementarias y que sus cadenas de producción y suministro están profundamente entrelazadas. También pone de manifiesto que la tarea más urgente de las relaciones económico-comerciales entre China y la UE es lograr la estabilidad y resolver adecuadamente las fricciones y divergencias mediante el diálogo y la consulta.El camino correcto para su desarrollo pasa por alcanzar un mayor equilibrio, pues ambas partes tienen sus respectivas preocupaciones, que deben abordarse de manera recíproca.
China y la UE son dos importantes fuerzas que impulsan la multipolarización, dos enormes mercados que apoyan la globalización y dos grandes civilizaciones que abogan por la diversidad. Sus relaciones económicas y comerciales deben y pueden perfectamente alcanzar un equilibrio dinámico en su desarrollo. Para ambas partes, los mecanismos existentes de consulta sobre comercio e inversión son clave: permiten gestionar las diferencias mediante el diálogo y ampliar el espacio mediante la cooperación, lo que reviste gran importanciapara mantener la estabilidad de las cadenas industriales y de suministro globales. Por el contrario, el abuso de barreras arancelarias y otros instrumentos proteccionistas podrá bloquear temporalmente la entrada de algunos productos, pero no podrá frenar el proceso de actualización industrial; solo elevará los costes para las empresas y los consumidores europeos y retrasará la transición verde y digital de Europa. Solo manteniendo la apertura, la cooperación y el beneficio mutuo y la ganancia compartida, se podrá aumentar constantemente la propia competitividad y realzar la esencia de la cooperación económico-comercial entre China y la UE.